La Entrevista
Entrevista al autor y predicador MICHAEL WOLFE:
¿ESTAMOS FORMANDO DISCÍPULOS O SOLO TRANSMITIENDO CONOCIMIENTO?
“El discipulado no consiste únicamente en transmitir la verdad bíblica a la mente, sino en formar personas capaces de aplicarla en todas las esferas de la vida.”
En esta entrevista con Educahoy, Michael Wolfe reflexiona sobre la necesidad de recuperar una visión integral del discipulado cristiano. Wolfe cuestiona una formación reducida a la transmisión de conocimiento bíblico y llama a formar creyentes capaces de pensar, vivir y aplicar la verdad de Dios en todas las esferas de la vida, influyendo así en la Iglesia, la cultura y la sociedad.
1- ¿Cuando muchos cristianos escuchan la palabra “discipulado”, suelen pensar en estudios bíblicos o reuniones de iglesia. ¿Qué aspectos del discipulado bíblico considera que hemos olvidado y necesitamos recuperar urgentemente?
Es importante comprender que el cristianismo es integral; es decir, abarca todas las áreas y dimensiones de la vida, tanto individual como comunitaria. Por lo tanto, el discipulado ciertamente debe incluir la transmisión de la verdad a la mente de los cristianos, pero poseer información correcta no constituye un fin en sí mismo.
La exhortación de Pedro: “preparen su mente para la acción” (1 P. 1:13) es muy importante. Debemos actuar conforme a la verdad que hemos recibido, buscando maneras concretas de aplicarla activamente en las distintas esferas en las que nos desenvolvemos. Esto no solo forma parte de la experiencia integral del discipulado, sino también del llamado a hacer discípulos de todas las naciones, enseñándoles a “obedecer” todo lo que Dios ha mandado (Mt. 28:18-20).La iglesia es una familia: la familia de Dios. Es el pueblo redimido. Son hombres y mujeres que han aceptado a Jesús como Señor.
2- ¿Por qué cree que, en muchos contextos, el discipulado ha terminado reduciéndose a una actividad de iglesia, en lugar de entenderse como un proceso de formación para toda la vida?
En parte, el discipulado ha llegado a verse como una “actividad de iglesia” porque se ha puesto mayor énfasis en “ir a la iglesia” que en “ser la Iglesia”. Como consecuencia, de manera sutil, muchas personas han asumido que la iglesia es simplemente el lugar donde ocurren las cosas cristianas.
A esto se suma una influencia cultural cada vez mayor que nos lleva a querer que todo sea rápido, fácil y conveniente. Debemos reconocer que los cristianos también podemos ser moldeados por la cultura en la que vivimos. Por eso, parte del proceso de discipulado consiste en aprender a reconocer, identificar y desechar aquellas influencias contrarias a la verdad (Ro. 12:2; 2 Co. 10:5), mientras nos preparamos para ejercer una influencia conforme al Reino de Dios y a los principios que lo gobiernan.
3- ¿Cuáles son las consecuencias para la Iglesia cuando separa la fe de la vida cotidiana y no forma personas capaces de pensar y actuar bíblicamente en todas las áreas de la vida?
Las consecuencias están delante de nuestros ojos. La iglesia puede convertirse en una especie de almacén de creyentes inmaduros, donde muchos están “siempre aprendiendo, pero nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad” (2 Ti. 3:7).
Hebreos 5:12-13 habla de personas que, por el tiempo transcurrido, ya deberían ser maestros, pero todavía necesitan que alguien vuelva a enseñarles los principios elementales de la Palabra de Dios; continúan necesitando leche en lugar de alimento sólido. Como consecuencia, la Iglesia termina ejerciendo poca o ninguna influencia sobre el mundo que la rodea. Incluso, en muchos casos, se enseña a los cristianos que no deberían intentar influir en el mundo o que deberían mantenerse alejados de determinadas dimensiones de la vida nacional, como la esfera política.
4- Vivimos en una época donde abundan la información y el conocimiento, pero no necesariamente la sabiduría. ¿Qué tipo de formación necesita hoy un discípulo cristiano para aprender a interpretar toda la realidad a la luz de la verdad de Dios?
En cierta medida, el acceso a una cantidad cada vez mayor de “enseñanzas” y opiniones hace más difícil atraer a las personas hacia una enseñanza bíblica sólida. Las distracciones son enormes y la exposición constante a contenidos breves en los medios ha reducido nuestra capacidad de atención.
Sin embargo, los cristianos necesitan comprender que ser preparados para toda buena obra (2 Ti. 3:16-17) implica aprender a pensar de manera profunda y correcta, con la intención de llevar la verdad a la práctica. También es fundamental comenzar este proceso de formación desde una edad temprana.
5- ¿Qué significa, en términos prácticos, vivir una fe que transforme no solo nuestra vida personal, sino también nuestra manera de trabajar, educar, crear, gobernar y servir a la sociedad?
Significa aplicar los principios bíblicos en cada esfera e institución de la sociedad en la que los cristianos participan. Esto no debe limitarse únicamente a nuestra conducta personal, sino que también debe llevarnos a pensar cómo las instituciones pueden ser transformadas para dejar de operar conforme a principios humanistas, ateos, socialistas, keynesianos, marxistas, posmodernos, entre otros, y comenzar a organizarse y funcionar conforme a principios bíblicos.
6- Si cada generación redefine la misión de la Iglesia según las demandas culturales del momento, ¿qué permanece inalterable de su llamado original?
En relación con lo anterior, los cristianos deben ser formados para pensar en términos de principios. Debemos aprender a preguntarnos: ¿en qué se diferencian los principios bíblicos de aquellos que actualmente están operando en las instituciones de nuestra sociedad?
Esta capacidad de discernimiento es fundamental para no limitarnos a adaptarnos a la cultura, sino estar preparados para influir en ella desde una comprensión bíblica de la realidad.
7- Si una nueva generación de cristianos fuera formada desde una visión integral del discipulado, ¿qué cambios cree que comenzaríamos a ver en nuestras familias, iglesias y ciudades?
Si esa generación comprendiera y aplicara la verdad y los principios bíblicos, comenzaríamos a ver una transformación positiva en todas las esferas de la vida.
Es parte del propósito de Dios utilizar esa transformación positiva para atraer incluso a quienes, de otro modo, podrían mostrar resistencia hacia las ideas “cristianas”.
8- Si una nueva generación de cristianos fuera formada desde una visión integral del discipulado, ¿qué cambios cree que comenzaríamos a ver en nuestras familias, iglesias y ciudades?
El propósito de Dios para una vida humana saludable y fructífera, tanto en el ámbito individual como en el comunitario e institucional, siempre ha implicado que los seres humanos comprendan el diseño que Dios estableció para la vida y, posteriormente, apliquen obedientemente aquello que han comprendido.
Pablo expresa esta idea cuando declara: “Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, equipado para toda buena obra” (2 Ti. 3:16-17). El discipulado tiene precisamente el propósito de formar seguidores comprometidos de Cristo que estén preparados de esta manera.
Existen numerosos desafíos para que esto ocurra eficazmente, pero ese sería tema para otra entrevista. Sin embargo, quisiera destacar que una teología bíblica integral y una cosmovisión bíblica son fundamentales para un discipulado eficaz.
Resulta interesante que, en el pasaje que acabamos de citar, la expresión “toda la Escritura” hacía referencia esencialmente a aquello que había sido revelado en el Antiguo Testamento. Esto debía comprenderse en el nivel de los principios presentes en sus leyes, preceptos y ordenanzas, en lugar de limitarse a una observancia meramente externa: se trata de comprender el espíritu de la ley y no simplemente su letra.
Lamentablemente, aquello que llamamos “iglesia” en la civilización occidental tiene grandes dificultades para proporcionar este tipo de formación a sus congregaciones. En este momento, la esperanza parece encontrarse en un remanente de adultos debidamente formados que sean capaces de equipar a la próxima generación con una visión y una comprensión que la preparen para entrar en todas las esferas de la vida equipada con estos principios.